El Ara Pacis Augustae: un altar imperial enterrado por el lodo

31 enero 2014


Según las propias palabras del emperador Augusto, este monumento conocido como el Ara Pacis, fue construído por el senado romano en el año 13 a.C para conmemorar sus decisivas victorias en los territorios de Hispania y la Galia. Localizado en un lugar privilegiado del Campo de Marte, a los bordes de la Vía Flaminia, desde donde llegarían las tropas imperiales a la ciudad, debían ser un lugar de sacrificios en su honor a partir de entonces.  
Guglielmo Gatti, "Ara Pacis Augustae: Le Vicende", in Pino Stampini, Ara Pacis Augustae, 1970
Sin embargo, esta importante construcción simbólica fue abandonada a lo largo de los siglos mientras que el Campo de Marte sufría importantes remodelaciones. Así la construcción augusta fue poco a poco cubierta por los depósitos de lodo del cercano río Tíber, y por  otras edificaciones posteriores construídas en el mismo lugar como el Palacio Paretti del siglo XVI.
Durante el Renacimiento comenzaron salir en la zona algunos restos de mármol de increíble belleza, aunque nadie en esos momentos los relacionó con el antiguo Ara Pacis Augustae así que muchas de estas piezas terminaron diseminadas por distintos museos italianos como los Museos Vaticanos y los Uffizi en Florencia, pero también fuera de Italia, en el Louvre de París y en Viena.
Habrá que esperar hasta mitad del siglo XIX para volver a oir hablar del altar imperial. Durante unas obras de remodelación del palacio renacentistas, salieron a la luz bajos sus cimientos las primeras losas de gran tamaño correspondientes a la extensa plataforma marmórea. A partir de entonces, la idea sugerida por el arqueólogo alemán Friedrich von Duhn de asociar estos restos con el Ara Pacis, comenzó a tomar forma. 
Excavación del Ara Pacis,Roma 1903 (www.en.arapacis.it)
Las autoridades de la época decidieron recuperarlo pero las condiciones del terreno eran muy difíciles debido a la extensión de la capa freática en la zona y los cimientos del propio palacio, que impedían la excavación. Tras muchos intentos las obras se abandonaron, hasta que en 1936 durante la Italia fascista, se retoman coincidiendo con la conmemoración del bimilenario del nacimiento del emperador. 
El régimen fascista de Mussolini aprovechó la ocasión para proyectar al mundo una imagen triunfal de su gobierno y no escatimó esfuerzos. 
Los trabajos arqueológicos supusieron una verdadera obra de ingeniería, no sólo debían evitar el derrumbe del palacio sino sacar a la luz el enorme edificio de mármol completamente enterrado. La zona de trabajo más delicada estaba en la esquina sur del palacio, donde se construyó una estructura de hormigón armado apoyado en gatos hidráulicos y pilones de cementos. Para excavar en los terrenos inhundados se congeló el terreno, creando un dique de hielo de 70 metros de diámetro. Así las piezas fueron extraídas una a una, excepto el podium que fue imposible rescatar y siguió enterrado para siempre.
Solo quedaba recuperar las piezas diseminadas por los museos,aunque fue imposible que París y Viena las devolvieran, y finalmente los trabajos lograron concluir a tiempo para la conmemoración. El nuevo altar fue inagurado el 23 de septiembre de 1938 por el Ducce.

La reconstrucción fue un éxito y gracias a ella podemos disfrutar de uno de los máximos ejemplos de arquitectura conmemorativa romana.
El altar de mármol blanco de Carrara, se situa sobre un alto pedestal escalonado dentro de un recinto rectangular cerrado por un muro de unos diez metros de altura cubierto de relieves y con dos puertas de acceso (como el templo de Jano en el foro romano) que al cerrarse simbolizaban la paz en el mundo. Una estaría orientada hacia el este y otra hacia el  oeste, y según el propio Augusto fueron cerradas hasta en tres ocasiones durante su reinado como símbolo de la estabilidad de su gobierno.
Toda la estructura del edificio está cubierta por relieves de estilo histórico-narrativo propios del Alto Imperio y su programa iconográfico además de ser conmemorativo, tiene una evidente intención propagandística de celebrar la obra política de Augusto como una etapa de paz y prosperidad conocida por los historiadores como Pax Augustae o Pax Romana.
Podemos verlo reflejado en la elección de los temas principales, por ejemplo en los paneles de acceso al altar, a ambos lados de la puerta principal. En uno de ellos aparece el dios Marte observando complacido como la loba amamanta a sus dos hijos gemelos en clara alegoría a la fundación de Roma. Mientras que en el lado opuesto, aparece Eneas con toga cubriendo su cabeza, representado como el pater Aeneas y rex sacrorum, a punto de realizar la ofrenda de frutos. Junto a él hay dos jóvenes vestidos a la moda augusta, en uno de ellos podemos identificar con la imagen de su hijo,Julo-Ascanio fundador de la gens Iulia, que justificaría el origen divino de la dinastía imperial. 
En el lado sur, y para reforzar la idea de espacio sagrado, aparece tallado con gran naturalismo la figura del propio Augusto, togado en calidad de sumo sacerdote y dirigiendo la procesión de familiares y amigos hacia el templo mientras la muchedumbre los observa. El tratamiento del relieve permite incluso identificar algunos retratos como el de Tiberio o su esposa Livia.

En cuanto al valor artístico de la obra, destaca la belleza en el tratamiento de las formas y su disposición, resultado de la fusión de elementos tardorromanos y griegos. Inspirado en el Altar de Pérgamo, las referencias al mundo griego no acaban ahí como podemos ver en la delimitación del "espacio sagrado del recinto" que sigue el modelo del temenos griego así como en el tratamiento de las figuras del desfile imperial, llenas de serenidad y naturalismo idealizado que podemos relacionar con los relieves de las Panateneas del Partenon de Fidias, construído varios siglos atras. Además el friso superior se remata con una serie de bucráneos (cabeza de bueyes sacrificados), hojas de acanto y girnaldas de flores (simbolos de las fertilidad) talladas delicadamente siguiendo también la inspiración helenísticas.
Pero como en otras ocasiones, para tener una visión real del monumento tal y como fue visto por el propio Augusto, tendremos que imaginarlo pintado de vivos colores como podeis ver en esta reconstrucción, muy alejada de la estética a la que estamos acostumbrados y que erróneamente fue repetida por los escultores neoclásicos.

 
Actualmente, el edificio ha sido cubierto por una estructura moderna diseñada en forma de cubo por Richard Meier que permite al espectador una visión completa de la obra.


Fuentes:
www.nationalgeographic.com. 
www. cdm.reed.edu/ara-pacis/contents.php 
Imágenes: Wikipedia Creative commons/ www.en.arapacis.it / www. terraeantiqvae.com/




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